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domingo, 26 de mayo de 2013

LA FIESTA DE SAN JUAN BAUTISTA EN LOS VALLES DEL TUY


   
     

Dentro del conjunto de festividades tradicionales de Venezuela, el 24 de Junio posee singular importancia y potencia en aquellas poblaciones donde la “africanidad” se radicó. Esta antigua tradición mágica, religiosa y popular implica progreso para la cosecha y el culto a la fecundidad propia de todos los pueblos. Esta tradición tuvo como escenario de origen las diferentes haciendas que rodeaban los pueblos, siendo sus principales protagonistas los negros esclavos traídos del África, que laboraban en dichas haciendas y construían los tambores como habían aprendido en su lejana madre patria. Santa Lucía, capital del Municipio Paz Castillo no es ajena a esta realidad. Es uno de los pueblos mirandinos donde la celebración y veneración a San Juan Bautista conserva sus matices más tradicionales y merece una reseña especial. Cuenta la transmisión oral que los negros esclavos Barloventeños comercializaban con los esclavos luciteños en el mercado de Pariaguán, donde hablaban acerca del derecho de recibir un día libre para descansar de las duras y largas faenas. Fue por sugerencia de un Padre, cuyo nombre no se recuerda, que los dueños de las haciendas deciden darle libre el día 24 de junio a los esclavos africanos, no para que parrandearan, sino porque los hacendados estarían ese día ocupados en los oficios religiosos dedicados a San Juan Bautista, y no podrían controlar el trabajo que los negros hacían, los cuales tampoco se les permitía participar en los actos religiosos. Tal disposición fue tomada por los amos de las haciendas antiguas de esa época. Una de ellas por citar un ejemplo fue la hacienda El Volcán, cuyos dueños gustaban del ritmo, el baile y el canto que ejecutaban sus esclavos, permitiéndoles que bailaran en sus patios de ladrillos donde secaban el café y el cacao. Quizás se lo permitían porque los negros y negras, al oír el tambor de las haciendas vecinas, se escapaban y a veces iban a parar al pueblo de San Francisco de Yare, centro de reunión de negros en el Tuy. Es así como se convierte el 24 de Junio en fecha de celebración y descanso para los esclavos, donde bailaban al ritmo del tambor y cantaban improvisadas estrofas con letras alusivas a sus dioses, al amor, a sus ancestros, a sus vivencias, bebían aguardiente y protestaban a golpe y tonada de tambor por el maltrato e injusticia a los que eran sometidos por los hacendados españoles. Al correr el tiempo, los manumisos (esclavos liberados), hijos de esclavos y después los nativos que miraban estas fiestas negroides, fueron participando animadamente, añadiéndole diferentes formas de bailar al ritmo del tambor tuyero. Es así como se crea una de las manifestaciones más antiguas de los Valles del Tuy, LA PARRANDA DE SAN JUAN”. Para el año 1885 ya se habían fusionado la fiesta de los esclavos, conocida también como “rochela de negros”, y las actividades religiosas en honor a San Juan; la tradición incluía el encuentro de los promeseros a eso de las cinco de la mañana para bajar al Río Guaire a bañarse y luego asistir a la misa. En esa época destacaba el Sr. José María Rodríguez, quien fue jefe de parranda, organizador de festivales de tambor tuyero y gran bailador, ejecutándolo con mucho entusiasmo y destreza. Organizó el primer festival de tambores en el pueblo, a donde asistieron parrandas de Aragüita y Panaquire. Fue una gran competencia donde no hubo premiación con trofeos. El gran ganador fue el pueblo, quien presenció uno de los festivales más importantes de los Valles del Tuy, siempre le acompaño su esposa Valentina de Rodríguez. Otro bailador y presidente de las fiestas de San Juan fue el Sr. Abel Franquiz, que en sus manos tuvo el tambor su época de oro. Colaboró mucho con la primera presentación del tambor tuyero por televisión. Hubo otros propulsores de la Parranda de San Juan en varios sectores del pueblo que llenaron toda una época, tales como Tun-Tun, La Vega, Pueblo Arriba, Las Adjuntas y Soapire. En la actualidad se une Siquire, Macuto, y El Nogal. Algunos viven; otros ya nos han dejado. Actualmente en la población luciteña, el 1ero de Junio se entrega los programas de las fiestas sanjuaneras por todas las calles del pueblo. El propio día 24 de Junio se inicia con la Santa Misa a las 10:00 a.m.; al terminar la misa sale en procesión la imagen de San Juan Bautista alrededor de la Plaza Bolívar, siendo acompañada por los devotos.  De regreso, en la puerta de la iglesia, lo espera San Juancito Parrandero “EL BORRACHITO”, quien continúa con el fervor popular a golpe de los TRES TAMBORES TUYEROS: Alante, Segundero y Un Solo Palo, recorriendo las principales calles de Santa Lucía, viviendas e instituciones del pueblo, acompañado de los parranderos y parranderas vestidos con atuendos de color rojo y verde, que representan, al Santo Parrandero, precedida por una bandera roja con un lazo verde. El baile del tambor luciteño es abierto a la participación directa de las personas que lo deseen hacer y sus golpes y tonadas son el “Caminero de San Juan”, el “Redondo”, la “Yinca” y en ocasiones el “Corozo”. Una vez finalizada la misa, salen nuevamente los tamboreros, cantadores, bailadores y algunos parranderos a rendir homenaje a la puerta del cementerio, donde hacen un repique de tambores, bailes y cantos recordando con nombre y apellido u “apodo u sobrenombre” a los difuntos parranderos que allí reposan. Terminado el homenaje los tambores son llevados a la casa natal donde se encuentra el “Parrandero”. Cabe destacar que días previos al 24 de Junio de todos los años, y los siguientes hay espíritu sanjuanero, es sacada la parranda por tamboreros, cantadores y bailadores; por tradición para hacer un encuentro entre la parranda de San Juan y San Pedro de Santa Lucia el 29 de Junio y luego con el San Pedro del CEA de Guatire el 2do. Domingo de Julio de cada año.  La Parranda de San Pedro es distinta a la de San Juan, viene a hacer una extensión de las fiestas populares en honor a San Juan Bautista, parranderos(as) se visten de ropa sanjuanera y no pintan la cara de betún negro, tiene su  propia tonada y golpe de CAMINERO, incorpora a María Ignacia, La Selecunda (Rosa Ignacia), se toca con tambores tuyeros. Al bajarlos se mantiene los golpes y las tonadas de redondo, yinca, corozo para repicarlos y continuar con la fiesta. No añaden los personajes Tucusitos, Coticeros, ni los instrumentos musicales cuatro y maracas. Por  Grabiel Gomez

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